Responder a esta pregunta puede no ser tarea fácil, pero atendiendo a tus resultados es posible descifrarlo. Quizá te hayas percatado de algunos problemas o resultados insatisfactorios como, por ejemplo, no alcanzar un nivel de ventas que haga rentable el negocio o la falta de notoriedad en tus redes sociales. Fíjate en si tu imagen corporativa se adapta a las tendencias actuales y comunica lo que la marca quiere representar.

Si la respuesta es negativa, está claro que necesita adoptar un cambio. Pero… ¿qué es lo que exactamente necesita tu marca?

Cuando lo que ha quedado obsoleto es únicamente la imagen, incluyendo en esta el logotipo, la identidad gráfica y su presencia en el mundo digital, es fácil intuir que la marca necesita un restyling para no perder atractivo para el cliente. Esto significa que la marca debe hacer un lavado de cara: quizá una nueva tipografía, algún cambio en su logotipo o en los colores para adaptarlos a la paleta de tendencia.

¿Cómo saber si es la opción adecuada para nuestro caso? Existen determinados momentos en los que identificamos que debemos potenciarnos frente a los competidores y acentuar nuestras diferencias. Si nuestra empresa ya cuenta con una trayectoria considerable, es preciso actualizar una serie de aspectos. Entre ellos, la forma en la que se comunica. En los años de actividad en el mercado, actualizar el mensaje y los canales de comunicación es vital para adaptarse al desarrollo de la tecnología. Tenemos que poner énfasis en este aspecto ya que, especialmente hoy en día, la tecnología avanza a mayor rapidez que nunca. Por ejemplo, una marca que haya comenzado su andadura haciendo publicidad exclusivamente en la radio necesitará incorporar nuevos canales, como una web o unas redes sociales.

Otro de los indicadores es la pérdida de fuerza en el mercado. Un buen ejemplo que nos ayuda a comprender este punto es el caso de las compañías de vuelo ante la aparición del low cost. Cuando comenzaron a surgir compañías de bajo coste, las compañías tradicionales comenzaron a posicionarse mediante otro tipo de valores añadidos, como la comodidad o la calidad del servicio, algo que una parte del público busca independientemente del precio. No significa que ese servicio no existiera antes de la aparición de nuevas compañías, sino que aún no se había sentido la necesidad de potenciarlas. Puede ocurrir que la evolución experimentada por la marca no se haya hecho visible para el público, y por consiguiente, se requiera una mayor apertura mediante un cambio en la comunicación.

En definitiva, el restyling es útil en casos donde es necesaria una actualización o un reposicionamiento en el mercado, ya sea porque necesita reafirmarse frente a la competencia o para adaptarse a las tendencias. La labor de los profesionales del restyling es evidenciar las cualidades de una marca, producto o servicio, que han quedado relegadas a un segundo plano o bien no se habían comunicado debidamente con anterioridad.

Por otro lado, el rebranding no se queda aquí. Se trata de un proceso que conlleva cambios no sólo a nivel estético, sino en la propia base del negocio.  Tomar este rumbo es vital cuando se han producido cambios profundos en la marca o en el mercado. A veces, es necesario dirigirse a otro público objetivo y, por tanto, transmitirles otros valores. En otros casos, la evolución de la empresa es tan grande, que es vital redefinir su identidad, como cuando se produce una fusión con otra empresa o una absorción por parte de esta.  Puede ocurrir que en pleno proceso de expansión la marca diversifique su actividad económica, y por lo tanto, sea necesario evidenciar esa transformación. Recuerda que, aunque tu marca ofrezca nuevos productos o servicios diferentes es como si no existieran si el cliente los desconoce.

Es posible que una mera actualización de la comunicación sea insuficiente. A lo largo del tiempo, las generaciones van cambiando y buscan otro tipo de valores. A pesar de que el target no varíe, por ejemplo el público juvenil, no es lo mismo dirigirse a los jóvenes de hoy en día que a los de décadas pasadas: sus intereses son distintos y pueden seguir tendencias completamente diferentes. Es condición indispensable que el producto o servicio se amolde para satisfacer sus necesidades actuales.

Existen situaciones en las que un rebranding es la única salida. Por ejemplo, una marca que sufre un nivel de desprestigio tan alto que la asociación de su nombre a conceptos negativos sólo pueda ser atajada mediante una transformación completa del modelo de negocio y de sus valores.

Es preciso no olvidar que todo rebranding debe ir acompañado de una adecuada comunicación posterior, de lo contrario, un proceso tan complejo y costoso podría no dar los resultados esperados. Un rebranding bien gestionado es una oportunidad de oro para obtener nuevos clientes, atraídos por la nueva proposición de valor de la que hacemos gala. Para finalizar, debemos recomendaros que os pongáis en manos de profesionales ante la posibilidad de acometer un restyling de vuestra marca, ya sea para asesoraros acerca de cuál es la mejor opción para cada caso en particular, tanto como para desarrollar una imagen corporativa profesional, duradera y eficaz. Entre nuestros proyectos, encontrarás algunos ejemplos para inspirarte.

Bendito Dilema

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Agencia de Comunicación Integral y Publicidad en Asturias. Especialistas en Branding, comunicación online y offline y Audiovisual